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Una intensa trayectoria

El momento más duro

Un accidente aparta a Saad de los escenarios

El 24 de julio de 1994 se produce un triste episodio que ilustra la íntima relación que el guitarrista mantiene con su guitarra y nos habla también de la pasión del concertista por su instrumento. Ese día Saad tiene un accidente de coche. A raíz del mismo, sufre 22 fracturas, pero hubo una que no se podía contabilizar y que fue la que más dolió. El guitarrista fue sacado del vehículo en llamas. Y, pese a las heridas, lo primero que pidió fue que salvaran su guitarra, su inseparable compañera fabricada por Ignacio Fleta, la amiga a la que antes de cada concierto le decía: “¿Qué me darás hoy, bonita?”. La única frase que repetía era que salvaran su guitarra y era lo único que le mantenía consciente en ese momento. Cuando el vehículo se incendió con la guitarra dentro, Saad se desmoronó. “Cuando volví a mi casa en silla de ruedas, tras 40 días hospitalizado, me habían preparado otras guitarras. Pero no encontraba lo que me daba la mía en ninguna y me puse a llorar de desesperación”.

El artista sigue tocando durante toda su recuperación, haciendo encajes de bolillos para encontrar una posición adecuada dado los enormes daños sufridos en las piernas. Y su temor es perder la soltura que tanto le ha costado tener en el escenario. “Es tan importante tener tablas como estar en las tablas”, puntualiza, “y yo no podía salir al escenario en silla de ruedas". Finalmente, se organizó un concierto en el Auditorio de Zaragoza con orquesta, a finales de enero de 1995 (seis meses después del accidente). “Ése fue un momento importantísimo porque me dejó tranquilo, supe que podía sentirme tranquilo de nuevo encima de un escenario. Pero en el fondo, aunque mis manos me respondían, no estaba preparado ni anímica ni físicamente para volver”.

En la primavera de 1995, Saad sigue actuando con escayolas de plástico, pero a un ritmo mucho más pausado que el de antaño. Y sigue buscando, incansablemente, una nueva compañera como la que había perdido en el accidente. El 26 de febrero de 1996, encuentra otra “Fleta”, diferente a la anterior, pero a la misma altura.

En noviembre de ese año, en un concierto en Almería, se pregunta a sí mismo: “¿Qué hago yo aquí?”. Y en ese momento se da cuenta que ha perdido la motivación, que la lucha para seguir tocando con todos los problemas físicos que acarrea le ha desgastado demasiado. Y que, tal vez, ya ha alcanzado todos los objetivos que se ha marcado y es hora de cerrar esa etapa.

“Durante esos tres años viví perfectamente de mis recuerdos, que eran el capital que tenía, la experiencia que había adquirido y que cerraba un ciclo. Seguía tocando para mí, pero no sentía necesidad de volver a un escenario."


  

 

Saad antes de un concierto en Cuenca después de su accidente